La Maldición de la camiseta de Brasil en los Mundiales

El 16 de julio de 1950 fue un momento duro para Brasil durante el Mundial que se realizaba en su propia casa, y ello se debió a que Uruguay le arrebató la Copa del Mundo en su propia cara, en el mismísimo estadio Maracana. Desde ese momento, todos estuvieron de acuerdo en considerar a la playera blanca como mufa y que contenía una maldición.

Fue la última vez que se les vio con esa casaca en un Mundial y la FIFA aceptó cambiar todo el formato de competición en 1947 a petición de Brasil. En vez de jugar una fase eliminatoria como en las dos últimas ediciones, los 16 participantes previstos se dividirían en cuatro grupos de cuatro equipos cada uno.

 

 

 

 

La novedad llegó en la fase final. Por primera y única vez en la Copa Mundial, se celebraría una liguilla entre los cuatro campeones de grupos, a todos contra todos en tres jornadas. Así, en el último partido, Brasil se enfrentó a Uruguay. Los cariocas lideraban el grupo con cuatro puntos y les bastaba el empate para ser campeones de esta edición mundialista.

 

 

 

 

En este escenario con 200 mil espectadores, los brasileños ya estaban celebrando, sin embargo, los uruguayos no se intimidaron y vencieron 2-1 y el estadio quedó completamente en silencio. Desde esa derrota, la Confederación Brasileña de Futbol decidió que el equipo debía prescindir de ese uniforme ya que consideraba que estaba maldito.

La nueva piel se decidió por medio de un concurso y el que ganó fue el diseño que incluía una camiseta amarilla con cuello verde, pantalón azul con franja blanca, y medias blancas y azules. La nueva camiseta se usó por primera vez el 14 de marzo de 1954, en un amistoso contra Chile que los brasileños ganaron por 1-0. Desde entonces, a la selección de Brasil se la conoce como la Verdeamarela. Subestimando la Copa América que se disputó en Brasil en 2019, jugó uno de los partidos con una nueva playera blanca. Esa Copa América la ganó frente a Perú.

Pocos conocen que, para los propios brasileños, recayó un maleficio sobre una de sus playeras y que jamás volvieron a utilizar en una Copa del Mundo.

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